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La exigencias de los jornaleros de San Quintín

11 de mayo de 2015

La exigencias de los jornaleros de San Quintín; la visita del presidente de Cuba al papa Francisco.

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Agenda Pública se transmite de lunes a viernes a las 19:30 hrs. por Foro TV.

Agenda Pública es un programa para discutir día a día el comportamiento de los medios y los procesos de la comunicación, conducido por José Carreño Carlón, Mario Campos y Gabriela Warkentin.

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Inician las campañas electorales

06 de abril de 2015

Inician las campañas electorales con la transmisión de más de 13 millones de spots en 2,500 estaciones y canales del país; la reaparición del expresidente cubano Fidel Castro.

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Seguridad para 12 municipios de Guerrero

20 de octubre de 2014

Gabriela Warkentin y Mario Campos analizan la decisión del Gobierno Federal de asumir la seguridad en 12 municipios de Guerrero y uno del Estado de México.

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El bullying en la sociedad mexicana

23 de mayo de 2014

Gabriela Warkentin y Mario Campos platican sobre el tema del bullying que acongoja a la sociedad mexicana. Surgimiento del nuevo periódico digital independiente de la blogguera Yoani Sánchez.

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Visita de Yoani Sánchez a México

Antena Radio Primera Emisión con Mario Campos, “la forma más clara de entender la noticia”, por Horizonte 107.9

Horario: De lunes a viernes de 07:00 a 10:00 hrs.

Todos los jueves en punto de las 07:30 hrs., la participación de Gabriela Warkentin.

14 de marzo de 2013

“Visita de Yoani Sánchez a México”

Entrevista a Gabriela Warkentin sobre la visita de la bloguera cubana Yoani Sánchez a México.

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El nuevo Papa/Entrevista con Yoani Sánchez

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Fecha: 13 de marzo de 2013

En la mesa de debate platican con la bloguera cubana Yoani Sánchez de la noticia del nuevo Papa Francisco I.

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Yoani Sánchez visita DF; irá a Congreso de EU

11 de marzo de 2013, a través de sexenio.com.mx   

La bloguera cubana Yoani Sánchez, participará el miércoles 13 en una mesa con Manuel Pereira y Gabriela Warkentin que tendrá lugar en la Universidad Iberoamericana.

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YO OPINOUna medida no lo cambia todo, pero es el reconocimiento de un movimiento ya innegable. Son muchas las trabas aún a la libre circulación de cubanos hacia fuera de su país y en el mundo.

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Nueva fase del periodismo: hacer de la red su herramienta

UNA TARDE DE CERVEZAS EN LA HABANA

Parecía concurso de miserias, o competencia de quejas. Un par de semanas ha, compartía mesa con jóvenes, estudiantes universitarios, llegados de lugares diversos. Sentados frente a mí: del lado izquierdo, un grupo de cubanos; del lado derecho, una mezcla variopinta, mexicanos, dominicanos, algún venezolano. Todos egresados ya o aún inscritos en diferentes facultades, aunque predominaba la de Comunicación. El motivo que nos convocaba había sido justo un encuentro latinoamericano de estudiantes y estudiosos del periodismo y la comunicación.

De un lado comenzó la queja -“¡estamos fatal!, no nos alcanza para nada, no hay libertades, ¡es una basura vivir acá!”-; del otro vino la réplica inmediata -“¡estamos fatal!, las oportunidades no lo son, el mercado te come, hay un exceso de libertades, ¡es una basura vivir allá!”. Dejé correr un poco la conversación; ahí estábamos, con cerveza en mano y en algún lugar de La Habana. La escena, vista un poco a la distancia: nuestra juventud educada, vital por definición, atrapada en lo que ya adquiría tintes de concurso de miserias. Otro, que también observaba, destacó la ausencia de horizonte: las quejas -falta de oportunidades laborales, de libertades; temor por la inseguridad; desencanto con la clase política y un largo etcétera apuntaban a lo más inmediato, sin una narrativa más amplia. Tal vez, si acaso, entre los estudiantes venezolanos, polarizados y enconados.

Toda generalización es injusta, lo reconozco, pero tengo ya más de 20 años de trabajar con jóvenes de los más diversos lugares como para poder reconocer esta tendencia que despuntaba en nuestra conversación en La Habana: el común de esa juventud ahí reunida parecía ser el desencuentro esencial con el futuro, un tono un poco de derrota. No se hablaba mucho del Cambio, así con mayúscula; se anhelaban sobre todo los cambios, de dimensiones más alcanzables.

Me quedé con la sensación de que nos urge una nueva historia que contarnos. Y personajes que la impulsen. Y una juventud que luche por las Palabras con mayúsculas; las minúsculas son más propias de los que ya son conscientes de sus límites. ¿O será que hemos formado juventudes ancianas?

De regreso a mi país, echo un vistazo a lo que aquí sucede: otra rebatinga en torno al paquete fiscal; asesinatos de más periodistas; movilizaciones a raíz del conflicto con el sindicato de los electricistas; ejecuciones de criminales; nuevas cifras de desempleo; inundaciones con sus fatalidades; pero también incipientes movimientos ciudadanos en defensa de sus derechos; una pujante escena cultural… mosaico propio de la complejidad de una sociedad como la mexicana. Se hace evidente, sin embargo, esta gran ausencia de narrativa: todo sucede como en episodios aislados, y por ello carece de sentido. Incluso, la así llamada por el gobierno federal “guerra contra el crimen”, no basta. Los medios de comunicación tampoco contribuyen: reducen con frecuencia los debates a la suma cero de ganadores y perdedores. Mientras, todos observamos desde la barrera.

“Más poesía, por favor”. Así titula su columna en el diario The New York Times, del domingo pasado, Thomas L. Friedman. Y le reclama a Obama que, a un año de haber asumido la presidencia de los Estados Unidos, no haya podido mantener viva la narrativa que inspiró su triunfo en la contienda electoral. Son muchos los frentes abiertos, dice Friedman: la reforma al sistema de salud, la situación económica y el desempleo, las modificaciones al sistema educativo, Afganistán, Irak. Para cumplir con esta agenda, apunta el columnista, se requiere de una sociedad motivada y de un espíritu de sacrificio compartido. Es ahí donde la narrativa se vuelve vital. No es un asunto de comunicación; es más, dice Friedman, el presidente es sobre todo un gran comunicador. Pero, y en su texto cita al politólogo Michael Sandel, “Obama necesita recapturar la poesía de su campaña para inyectar energía a la prosa de su presidencia.”

En México, periodistas, académicos e intelectuales han señalado también la falta de dimensiones narrativas y de horizontes épicos del momento en que vivimos. Hay quienes, incluso, afirman que la que hoy nos gobierna es “la generación del fracaso”. Si es así, diría que todos debemos asumir la parte que nos toca. Y vernos en el espejo de lo que hemos construido.

Mientras estuve esos días en La Habana, se me rompieron mis anteojos. Y me fue imposible lograr que los arreglaran. Eso, y la desconexión obligada dado lo inaccesible, aun para turistas, de Internet y otras formas de comunicación a las que nos hemos acostumbrado en otros países de este Siglo XXI, me llevaron a relacionarme de otra forma con mi entorno más inmediato. Un sentido disminuido, en este caso mi vista, obliga a los otros a afinarse. Y tuve más tiempo para escuchar y para palpar. Hay historias que aún resuenan en los callejones habaneros; pero es sobre todo el eco de lo que quiso ser.

Terminó la tertulia y se apagó el concurso de miserias: nadie había ganado, claro, y nadie estaba particularmente satisfecho con el tono que había adquirido la noche. A pregunta expresa, los estudiantes ahí reunidos no supieron contestar bien a bien cómo se veían en el futuro. Expresaban más el deseo de contar con las coordenadas que los guiaran en esta incertidumbre. Pensé que si de algo pudieran servir los ya muy próximos festejos en varios países latinoamericanos por los bicentenarios y centenarios de independencias y revoluciones, sería para obligarnos a articular una historia diferente, para elevar nuestros horizontes. Pero eso será tema de otro texto. Por ahora me quedo con esa tarde de cervezas en La Habana, en la que intuí que en una de esas estamos formando a jóvenes ancianos.

 

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