All posts tagged El País

“Acepta embajador de México tener cuenta millonaria”: El País

19 de septiembre de 2017

El periodista José María Irujo, Jefe de Investigación del periódico El País, nos habló sobre su reportaje “Un Embajador de México ocultó un millón en un banco de Andorra”, un trabajo de los recursos de Francisco Arroyo Vieyra, representante en Uruguay.

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ASÍ LAS COSAS, con Gabriela Warkentin, Javier Risco y Francisco Alanís “Sopitas”.

Lunes a viernes de 06:00 a 10:00 hrs. | 96.9 FM o 900 AM.

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Buscan española secuestrada en México

19 de julio de 2017

ASÍ LAS COSAS, con Gabriela Warkentin, Javier Risco y Francisco Alanís “Sopitas”.

Lunes a viernes de 06:00 a 10:00 hrs. | 96.9 FM o 900 AM.

La procuraduría de Tamaulipas ha evitado llamarlo secuestro porque ni siquiera tenía la certeza de que las cosas sucedieran como las dijo su esposo.

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Responsabilizan a mujeres ante intento de secuestro por viajar solas

10 de marzo de 2017

ASÍ LAS COSAS, con Gabriela Warkentin, Karla Iberia Sánchez, Javier Risco y Francisco Alanís “Sopitas”.

Lunes a viernes de 06:00 a 10:00 hrs. | 96.9 FM o 900 AM.

Elena Reina relata el suceso que vivió en una playa de Oaxaca.

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El periódico “El País” cumple 40 años

25 de noviembre de 2016

ASÍ LAS COSAS, con Gabriela Warkentin, Karla Iberia Sánchez, Javier Risco y Francisco Alanís “Sopitas”.

Lunes a viernes de 06:00 a 10:00 hrs. | 96.9 FM o 900 AM.

Juan Luis Cebrián, presidente del grupo PRISA, te invita a formar parte de la muestra multisensorial expuesta en el Palacio de Bellas Artes.

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Intentar entender qué ocurre: de Brasil al mundo

24 de junio de 2013

Ante los recientes sucesos en Brasil nos estamos topando con alguna prensa más moderada. Y con plumas menos afirmadas. Antes de dictaminar la muerte del sistema frente a la “protesta de los jóvenes”, estamos viendo que se resalta la duda ante las razones detrás de las movilizaciones, la perplejidad frente a la duración de las mismas, el reconocimiento de la necesidad de nuevas categorías para el análisis en movimiento.

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El País presenta edición americana

Agenda Pública se transmite de lunes a viernes a las 19:30 hrs. por Foro TV.

Agenda Pública es un programa para discutir día a día el comportamiento de los medios y los procesos de la comunicación, conducido por José Carreño Carlón, Mario Campos y Gabriela Warkentin.

Fecha: 29 de marzo de 2013

En la mesa de debate analizan la nueva edición americana del prestigioso periódico español El País.

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Gabriela Warkentin: De tarde por nuestras fronteras

11 de febrero de 2010

Cuando llegas a Ciudad Juárez lo primero que debes hacer es sacudirte el peso de las palabras. Y encontrar otras. Llegas con la sensación de estar pisando terreno minado.

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LOMAS DEL POLEO

“Lula, ¿quieres ser Presidente de México?”

Artículo publicado por Gabriela Warkentin en El País, el 08 de octubre de 2009.

En el lamento y en la euforia, también se calibra al líder. Y en su capacidad de contarnos otra historia, aún más. 2 de octubre, Río de Janeiro se alza airosa. El Comité Olímpico Internacional (COI) ha fallado y el Presidente brasileño regresa a casa con la sede olímpica para el 2016 en la bolsa. En el camino quedaba Tokio, que nunca despegó del todo; Chicago, que se sintió sobrada; Madrid, que entregó el alma. Pero Río sedujo. Y al final sólo podía haber un ganador.

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EL “DIARIO JUÁREZ” PIDE UNA TREGUA A LOS GRUPOS CRIMINALES MEXICANOS

En sendos editoriales publicados con apenas 48 horas de diferencia, elDiario de Juárez ha sacudido a la opinión pública mexicana al acusar el viernes a los gobiernos de todos los niveles por su incompetencia para impedir el asesinato de periodistas, y al dirigirse el domingo directamente a los grupos criminales, “las autoridades de facto en esta ciudad”, según el propio periódico, para preguntarles qué es lo que “pretenden que publiquemos o dejemos de publicar, para saber a qué atenernos”.

“Señores de las diferentes organizaciones que se disputan la plaza de Ciudad Juárez: la pérdida de dos reporteros de esta casa editora en menos de dos años representa un quebranto irreparable para todos los que laboramos aquí y, en particular, para sus familias. Hacemos de su conocimiento que somos comunicadores, no adivinos. Por tanto, como trabajadores de la información queremos que nos expliquen qué es lo que quieren de nosotros, qué es lo que pretenden que publiquemos o dejemos de publicar, para saber a qué atenernos”, planteó el diario en su editorial titulado “¿Qué quieren de nosotros?”.

“Ya no queremos más muertos. Ya no queremos más heridos ni tampoco más intimidaciones. Es imposible ejercer nuestra función en estas condiciones. Indíquennos, por tanto, qué esperan de nosotros como medio. Esta no es una rendición. Como tampoco significa que claudicamos al trabajo que hemos venido desarrollando. Se trata de una tregua para con quienes han impuesto la fuerza de su ley en esta ciudad, con tal de que respeten la vida de quienes nos dedicamos al oficio de informar”, agregó el periódico, que además subrayó que ningún otro medio de comunicación ha sufrido el asesinato de dos periodistas.

El jueves pasado, el fotógrafo Luis Carlos Santiago Orozco, de apenas 21 años, falleció después de ser tiroteado junto con otro de sus compañeros -quien se encuentra herido-, por un pistolero. El atentado ocurre cuando están a punto de cumplirse dos años de la muerte, también a tiros, de Armando Rodríguez Carreón, reportero de El Diario, asesinado en presencia de su hija de nueve años. Nadie ha sido procesado por este caso ocurrido el 13 noviembre del 2008.

El viernes el Diario de Juárez tituló su editorial “¿A Quién Pedir Justicia?” En él se puede leer: “Mientras no sepamos quiénes nos agreden y por qué; mientras ellos tengan la total libertad de permanecer ultrajando en este imaginario estado de derecho; mientras la procuración de justicia en este país, en esta entidad, siga siendo una entelequia, en realidad es poco lo que puede hacerse que no sea continuar desarrollando nuestra actividad periodística en la total indefensión. Proseguir clamando en el desierto por una justicia que no llega”.

Clamor de la prensa

Diversas organizaciones internacionales como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Reporteros sin Fronteras y el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) han condenado el asesinato y manifestado su solidaridad con el periódico.

Una delegación del CPJ estará esta semana México, una visita que coincide con el agravamiento de la situación de la prensa y que se produce apenas un mes después de la gira de trabajo de los dos máximos relatores de defensa de libertad de expresión de la Organización de las Naciones Unidas y de la Organización de los Estados Americanos.

Carlos Lauría, coordinador del programa de las Américas del CPJ, y que forma parte de la delegación que llegará en las próximas horas, ha dicho a EL PAÍS que si bien el caso del Diario de Juárez es dramático, no es por desgracia novedoso. “Medios de distintos puntos del país se están autocensurando en forma generalizada, producto de la violencia sin precedentes, y de la situación de vulnerabilidad absoluta bajo la que operan. Esto ocurre ante un Estado casi ausente en muchas regiones, incapaz de proporcionar protección básica, incumpliendo su obligación de garantizar el derecho constitucional de la sociedad mexicana a recibir información. Si México pierde la batalla por el control de la información, porque la pelea no es solo en la calle, sino que los grupos del crimen quieren controlar también la información, si pierde eso, estará en riesgo su estatus como estado global confiable. Por ello, es crítico, urgente y prioritario que el gobierno y el Congreso se aboquen a ver de qué manera se puede dar una respuesta contundente a este tema”,ha dichovía telefónica.

Directivos del Diario han dicho en varias entrevistas que con su editorial no están planteando una rendición. Gabriela Warkentin,directora de la escuela de comunicación de la Universidad Iberoamericana, institución decana en la materia, ha dicho que lo que le “preocupa, al leer ambos editoriales, es que ante la evidente ausencia de reglas claras, y ante el silencio real de las autoridades (por decisión u omisión), se está reconociendo como interlocutor válido al crimen organizado y le están pidiendo que ellos, que controlan la plaza, pongan las reglas. El segundo editorial, que sin duda puede parecer efectista, es respuesta a la pregunta del primero (¿A quién pedir justicia?): ante la ausencia de justicia, se solicita tregua. Si eso no es el fracaso del Estado de Derecho, no sé qué sí lo sea”.

De momento, el Gobierno federal no ha fijado posición sobre los reclamos del Diario de Juárez, que en ambos editoriales reprocha directamente al presidente Felipe Calderón lo que califican de una estrategia errática en su lucha anticrimen y una incapacidad tanto para brindar protección a los periodistas como para encontrar a los culpables de los asesinatos.

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EL SECUESTRO NO SERÁ TELEVISAD0

Cuando el principal noticiario de la televisión mexicana sentenció, muchos quedamos perplejos. ¡Joder! ¿Y ahora? En horario estelar se nos informó que nada de nada: mientras el secuestro persista, el silencio se impone. Lo impensable: se informó que no se informará.

Pero, vamos por partes.

El pasado fin de semana desapareció de su finca, el prominente político y abogado Diego Fernández de Cevallos. Hombre polémico, como pocos, y gran polemista; candidato a la Presidencia de la República, diputado, senador, pieza esencial del hoy gobernante Partido Acción Nacional; pero también abogado próspero, controvertido, litigante de causas difíciles de digerir, ésas que, por lo menos en el imaginario, agravian a muchos para favorecer a un puñado; mexicano inteligente, apasionado y, por todo lo anterior o más, imprescindible en la historia reciente del país. No por nada el mote: “Jefe Diego”. Su abducción, en el estado vecino a la capital, Querétaro, fue un golpazo. No hay otra manera de calificarlo. Desde las cúpulas al ciudadano de a pie: si alguien así de poderoso e importante había desaparecido, ¿qué podría esperar Juan Ciudadano? El miedo no es moneda de cambio que viaje en litera acolchada; es parálisis muy real que se enquista en los más diversos rincones del alma.

Sucedió en algún momento de la noche del viernes al sábado. Y de a poco se fue filtrando la noticia. Un portal informativo de la localidad queretana dio la nota, la retomaron medios y comunicadores, y para el mediodía sabatino las redes sociales eran un hervidero. Poco contribuyó a la calma que otro eminente político mexicano, Manuel Espino, ex dirigente del partido del hoy desaparecido, enviara por Twitter la información no confirmada -eso se sabría después- de que el cadáver del Jefe Diego estaría en algún campo militar. Más de un ávido comunicador sacó la nota en medios nacionales, y para cuando reaccionó el gobierno federal (muchas, y muy muy largas horas después) el vacío informativo ya había sido colonizado por la especulación, las teorías de la conspiración y las más explícitas fantasías apocalípticas. Para unos, la desaparición del Jefe Diego era prueba clara del fracaso absoluto del actual gobierno. Para los menos, un posible ajuste de cuentas personales dados los negocios propios del político y litigante. Y para una muy importante representación nacional, todo esto es muestra palpable de la tan anhelada justicia poética. Afloraron las proclamas revanchistas y los retumbos de odio: “lo que le pasó a Diego es más que merecido, por abusivo, por tranza, por político.” Tan impresionante la retahíla de víscera manifiesta, que un diario de circulación nacional, El Universal, dedicó su editorial a alertar sobre, así lo nombró, el discurso de odio.

El lunes coronó la cadena de entuertos comunicativos. Mientras algunos medios anunciaban que, en la medida en que no hubiese información adicional no se abrirían los espacios a la especulación -cosa muy agradecible-, el responsable del principal noticiario de televisión del país, Joaquín López Dóriga, salía a cuadro para comunicar que Televisa no volvería a informar de este caso hasta su desenlace, todo en respeto a la vida del desaparecido Diego Fernández de Cevallos. Remataba con la siguiente sentencia: “no ha sido una decisión fácil, pero sí es una decisión firme”.

Suena un poco a ayuno informativo, pero sobre todo, nos coloca como ciudadanos ante la pregunta fundamental sobre nuestro derecho a la información. Por ello, la perplejidad. Porque la contundencia de la afirmación no permite el resquicio: y si antes del desenlace hay información importante (que implique a agencias o actores actuales), ¿no se dirá nada?; y si en el camino se van descubriendo complicidades, ¿nadie se enterará? Vaya que, además, éstas son preguntas ingenuas. Porque, en el fondo, lo que aflora es la punta de la sospecha: ¿será que hay una empresa de televisión que sabe más y por eso calla?; y los que siguen informando, ¿traicionan y amenazan la vida del desaparecido?

En la era de la información, la postura de franca contención es una osadía de dimensiones inexploradas. Sin duda, ante el posible secuestro de una persona -y más aún alguien de la prominencia del jefe Diego- la cautela es una ficha que juega a favor de la vida del desaparecido. Si fue así, ¿por qué no le entraron todos los medios de comunicación? Basta ver el exceso de verborrea denunciadora en que han caído tantos medios y comunicadores. Deseable casi, un pacto comunicativo por el bien del país. Pero, si no fue así, ¿de qué privilegios gozan los que lo hacen? Y, a todo esto, ¿dónde queda el derecho a la información del ciudadano? Sólo espero que todos estemos conscientes de que los vacíos informativos, sean por inercia, por incapacidad o por decisión, son caldo de cultivo de esos fanatismos que se vuelven incontrolables.

México no necesita que se alimente la especulación, ni que se avive el ruido discursivo. Las situaciones de inseguridad y de reto a las instituciones que vive el país ameritan que quienes informan no funcionen a golpe de intuiciones, que el discurso del odio no se imponga, y que las decisiones editoriales no generen aún más desconfianza. Yo sólo espero, por el ser humano que es, que el Jefe Diego esté bien. Pero sea lo que suceda, no puedo sino recordar que tanto daño hace la verborrea excedida como el silencio impenetrable.

Les prometo que, a estas alturas, ya somos mayorcitos, aquí en México, y podemos aguantar las malas nuevas. Digo, por si no se habían dado cuenta, claro está.

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